Transformando Empresas hacia un Futuro Sostenible
Después de la Segunda Guerra Mundial, y con el comienzo de la Guerra Fría, empezamos a ser conscientes de que el statu quo había cambiado para siempre. 80 años después, estamos seguros. Es necesario remontarnos a esos años para entender cómo nació el término VUCA, del que seguro has oído hablar. VUCA define un mundo volátil, incierto, complejo y ambiguo como nunca.
Después de la guerra, la velocidad de los cambios y la incertidumbre alentada por una complejidad antes desconocida, nos trajeron retos nuevos que, como es costumbre en el género humano, intentamos resolver aplicando las mismas estrategias que nos habían dado resultado en el pasado. Para sorpresa de muchos, no funcionó.
Ahora, tantos años después, es una realidad que necesitamos hacer las cosas de otra forma. Ni el presente ni el futuro son lo que solían ser y demandan de nosotros respuestas distintas: más ágiles, responsables, sostenibles e innovadoras.
Descubre cómo contrarrestar el entorno VUCA y cómo las empresas se pueden adaptar al cambio aquí.
El liderazgo tradicional no funciona
Los modelos de liderazgo tradicional, basados en la dinámica del poder y control tantas veces descrita en los tratados de gestión empresarial y enfocados en la productividad y la eficiencia, están dejando de dar los resultados adecuados.
De la misma forma que el contexto está evolucionando, las personas también, impulsadas por las circunstancias. Las expectativas de las nuevas, y no tan nuevas generaciones, en el mundo laboral han cambiado debido a multitud de factores externos.
La consciencia de que el mundo es global y que lo que sucede en cualquiera de sus partes nos afecta a todos está cambiando fundamentalmente nuestra percepción sobre lo que debería ser y lo que no.
En contraposición con los deseos de nuestros abuelos y padres, que pedían un entorno de trabajo seguro y sin sobresaltos, hoy la seguridad ya no es nuestra principal preocupación. Necesitamos ser relevantes en un trabajo donde los objetivos son compartidos y nos tienen en cuenta: se preocupan de nosotros y nos dejan ser parte de las decisiones que se toman.
Esta consciencia de que somos actores principales en lo que pasa, unida a la velocidad de los cambios que se producen, está sometiendo a las organizaciones a una tensión antes desconocida. Es habitual escuchar en las empresas sobre la necesidad de retener talento, ser sostenibles y responder rápido a las necesidades de los clientes.
El único problema es que las estructuras organizativas no están preparadas. La jerarquía junto con un modelo de toma de decisión muy estructurado limita las posibilidades de dar respuesta a las necesidades de empleados y clientes. Al menos rápidamente.
Necesitamos transformarnos para sobrevivir, pero esta transformación no es gratuita.
Frederic Laloux en su libro “Reinventando las organizaciones” explica que esta transformación es necesaria para poder alcanzar mayores niveles de adaptabilidad a los cambios, más compromiso de los empleados y un sentido de propósito compartido.
Cualquier organización tiene el potencial de adaptarse y ser resiliente, si se transforma en la dirección adecuada. Pero debemos tener claro que las estructuras y la cultura de las organizaciones no cambiarán a menos que cambien los modelos de liderazgo. Estos deben evolucionar para contemplar otros principios, como la sostenibilidad, la adaptabilidad y la inteligencia emocional.
Si deseas saber más sobre la naturaleza del liderazgo y cómo puede evolucionar para enfrentar desafíos contemporáneos, os invitamos a leer este artículo de Harvard Business Review que profundiza al respecto.
Liderazgo regenerativo
¿Cómo podemos ir más allá de los modelos de liderazgo tradicionales? ¿Cómo podemos centrarnos en la sostenibilidad y la creación de impacto positivo en las personas y en el planeta? Y, ¿cómo podemos hacer frente a la resistencia a estos cambios?
No tenemos muchos ejemplos de organismos u organizaciones que hayan conseguido poner en marcha mecanismos para dar respuesta a estas preguntas. Pero tenemos uno muy cercano que ha conseguido tener éxito: la Naturaleza.
Los mecanismos que gobiernan los procesos ecosistémicos responden con claridad a estas preguntas y son una fuente de inspiración a la hora de pensar en modelos de liderazgo que respondan a nuestras necesidades actuales.
Para empezar, la Naturaleza establece un paradigma holístico que persigue el bienestar del conjunto, y de largo plazo, constituyendo un sistema sostenible y resiliente. También busca el equilibrio para crear las condiciones que sostengan la vida, produciendo un impacto positivo en los individuos, los sistemas y el entorno.
En esencia, el sistema creado por la Naturaleza potencia la interconexión de todas sus partes; se centra en el interés común, y crea las condiciones para la supervivencia a largo plazo. No solo priman los resultados sino también el bienestar.
En esta transformación debemos tener en cuenta también la necesidad de cambiar nuestra manera de pensar. El último siglo y sus acontecimientos nos ha educado en una mentalidad de escasez. Este tipo de pensamiento está caracterizado por la creencia de que cualquier recurso, tangible o intangible, es limitado. Esta forma de pensar nos lleva a una perspectiva de suma cero, o lo que es lo mismo, que para que alguien gane otro tiene que perder. Se prima la competición por encima de la colaboración.
Por el contrario, desarrollar una mentalidad de abundancia nos abre la posibilidad de construir un liderazgo con otros valores.
La mentalidad de abundancia es un aspecto esencial de esta evolución. En vez de estar condicionada por el miedo a perder y la competencia, se basa en la idea de que hay suficientes recursos, oportunidades y éxito para todos. Promueve una cultura de colaboración, inclusión, y generosidad que genera espacios más sostenibles en el tiempo.
Estas son las bases del liderazgo regenerativo. Un tipo de liderazgo regido por el propósito, centrado en el bienestar y consciente del ecosistema.
Si te preguntas si es posible hacerlo realidad, la respuesta es sí.
Hay empresas que han empezado a poner estos cambios en marcha. Patagonia, conocida por su compromiso con la sostenibilidad medioambiental, o Buutzorg, que apuesta por estructuras descentralizadas en las que equipos de enfermeras autogestionados atienden a los pacientes en sus domicilios, son dos ejemplos de organizaciones que trabajan con un modelo de liderazgo distinto.
Os invitamos a ver el video sobre el “futuro regenerativo”, un enfoque que exige, actualmente, a las empresas a re enfocar su visión de negocio.
Es cierto que aún queda mucho camino por andar y que la transformación no será inmediata ni fácil. Pero si queremos asegurar nuestra supervivencia y bienestar, no nos quedará más remedio que recorrerlo.
