Llegar a Roma

Cuando yo era pequeña, mi abuela, que parecía bruja, me pillaba cada vez que estaba haciendo algo que no debería. Yo me preguntaba cómo era posible que me descubriera siempre y ella, se reía bajito, me respondía eso de que más sabe el diablo por viejo que por diablo, y volvía a sus quehaceres inventándose la letra de la copla que cantaba en ese momento.

El suyo era un método de reeducación nada agresivo. Se parecía más a una gota de agua horadando la piedra después de millones de repeticiones. En su caso, y al contrario que el popular martirio chino, conseguía con paciencia y humor que se hiciera lo que había que hacerse. O lo que, a la sazón, ella consideraba que debía hacerse. 

Para ella, que sus nietas volvieran a las andadas era lo normal. Y su misión era enseñarnos de la forma más amorosa posible. 

Con ella aprendí que todos los caminos llevan a Roma y que nunca se logra convencer a nadie diciéndole lo mal que lo hace (sin darle alternativa y explicarlo) ni lo equivocado que está (aunque nos cueste entenderlo). 

Y a estas alturas, estarás pensando a dónde quiero llegar. Porque este post debería ir sobre algo relacionado con el Liderazgo Regenerativo. Y va… solo necesito un poco más de tiempo para llegar a Roma.

El Liderazgo Regenerativo implica un cambio de mentalidad, de pensamiento y acción. En el mundo de hoy, o encontramos otra forma de responder a los retos que se nos plantean o vamos a tener muchos más problemas porque estamos alimentando un círculo vicioso que parece difícil de romper. Y desgraciadamente para nosotros, esto nos cuesta. Como decía Kahneman, aplicamos generalmente la ley del mínimo esfuerzo. 

Nuestro cerebro tiene un sistema automático, emocional y subconsciente que gobierna todos los procesos que tenemos automatizados. Y otro sistema, lento, lógico, calculador y consciente que toma decisiones con más información.

Cuando establece sus caminos automáticos e intentamos re educarlo, suele volver a las andadas si no prestamos la debida atención. Porque la reeducación consume energía. Y no es cómoda.

En el fondo, el problema de todos los cambios es la atención que hay que prestar para que, en el proceso, no nos demandemos y volvamos a hacer las cosas como ya sabemos que nos cuesta menos.

No es una cuestión de que no estemos convencidos, es que el automatismo es más poderoso que nosotros. Y lo normal es que no nos demos cuenta de que hemos vuelto a nuestras antiguas costumbres.

 

Desarrollo de consciencia en el Liderazgo Regenerativo

Cuando ves ya no puedes dejar de ver. 

Cuando amplías tu consciencia y te das cuenta que para conseguir el impacto que quieres tener, es necesario un cambio, ya no hay vuelta atrás. O eso dicen.

La verdad es que el proceso de toma de consciencia es bastante complicado y se parece más a una escalera espiral ascendente donde cada tramo desvela una posibilidad distinta a las que habíamos contemplado hasta ahora. ¿Demasiado profundo?

En otras palabras, que nos vamos dando cuenta de las cosas poco a poco. Y aunque nos demos cuenta, tardamos en integrarlas no solo en nuestros pensamientos, sino en nuestras acciones. 

Al final vemos, pero el camino hasta llegar ahí no es fácil ni obvio. Y lo más importante: nadie lo recorre de la misma forma…como para llegar a Roma.

Por eso hoy me interesa profundizar en el recorrido, el cambio, más que en el destino, y quizás si nos ponemos, facilitar otra toma de consciencia.

La tentación más habitual cuando empezamos a ver es esperar que los demás también lo hagan; y si me apuras, que lo hagan a nuestro ritmo. ¿Cómo puede ser posible que no vean que necesitamos una transformación? Los procesos de liderazgo tienen que cambiar. Estamos asistiendo a un cambio de paradigma debido a la falta de sostenibilidad en lo que hacemos. El futuro será auto-organizado y distribuido

Todo esto lo decimos desde una recién aprendida consciencia que no tiene para nada en cuenta el contexto, la consciencia y la sabiduría del otro. Tampoco sus prejuicios, sus sesgos, ni sus necesidades.

Hace unos meses me encontré con un video en el que un hombre explicaba que los países del primer mundo no pueden exigir a los del tercer mundo que reduzcan sus emisiones de carbono, siendo los primeros los que deberían asumir mayor responsabilidad en la mitigación del cambio climático porque han sido los responsables. 

Vehemente exponía que a alguien a quien le falta el agua, los servicios sanitarios básicos, y casi todas las comodidades que tenemos nosotros, no se le puede exigir que cumpla con ciertos estándares.

Lo que apuntaba, es que nuestro deber era comprometernos en hacer lo que sabemos que tenemos que hacer lo más eficientemente, y dejar que esos países progresen de la mejor manera posible.

 

Liderazgo

Entre las cualidades del Liderazgo Regenerativo, está la abundancia

Representa entre otras cosas, el reconocimiento del momento presente y el entendimiento de que cada elemento del sistema se encuentra en el punto donde está. 

Desde esa abundancia podemos encontrar respuestas que nos hagan ganar a todos y que nos permitan recorrer esa escalera en espiral hacia arriba, sin pretender imponer nuestro viaje a nadie. Simplemente estando para sostener a los que se vayan incorporando.

En esta labor de creación de conciencia y sostén del camino es muy importante acoger el proceso de cada cual, incluyendo el propio, con el amor que nos permite sostenerlo, explicarlo y restaurarlo desde el ejemplo. 

Si entendemos que el cambio no es fácil, podremos acompañar mejor a las personas que ya se han iniciado en esta transformación. Solo la paciencia y la vocación de servicio nos van a llevar ahí. Sosteniendo sin imponer.

Nos vemos en Roma.